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martes, 18 de enero de 2011

Wonderkid



El Sudamericano Sub 20 es un hervidero de estrellas. Ahí, en cualquiera de los 10 países que conforman el sub-continente, en campos de grama alta y hierba seca, el mundo se posa sus ojos para descubrir, como si se tratase de una exhibición de automóviles de lujo, a los futbolistas que, seguramente, coparán las reportajes de TV, los equipos importantes y las quinielas a mejor jugador.

Cada dos años, ya desde hace un buen tiempo, me siento a ver, más que los partidos, a los futbolistas, a sabiendas que el nivel colectivo de los equipos que se presentan no irá más allá de la suma de individualidades que alineen. Y es que la fervorosa atención no es para menos. Desde su nacimiento como tal en 1997, hasta el de 2007, el torneo sólo han logrado ganarlo las selecciones de Uruguay, Brasil, Argentina y Colombia, y en él han destacado, o directamente nacido futbolísticamente, futbolistas como Diego Maradona, Diego Simeone, Mauricio Pochettino, Juan Pablo Sorín, Ariel Ibagaza, Walter Samuel, Esteban Cambiasso, Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Luciano Galleti, Daniel Montenegro, Fabricio Coloccini, Javier Saviola, Andres D´Alessandro, Maxi Rodríguez, Leandro Romagnoli, Alejandro Domínguez, Javier Mascherano, Pablo Zabaleta, Cárlos Tévez, Fernando Cavenaghi, José Sosa, Óscar Ustari, Ezequiel Garay, Ezequiel Lavezzi, Lionel Messi, Sergio Romero, Éver Banega, Ángel Di María  (Argentina), Bebeto, Romário, Taffarel, Muller, Roberto de Assis, Marcelinho Carioca, Sonny Anderson, Roberto Carlos, Élber, Dida, Alex, Juan, Edu Schmidt, Ronaldinho, Adriano, Daniel Alves, Nilmar, Adriano Correia, Alexandre Pato (Brasil), Enzo Francescoli, Polilla Da Silva,  Rubén Sosa, Paolo Montero, Fabián Carini, Fabian Coelho, Marcelo Zalayeta, Javier Chevantón, Diego Forlán, Gonzalo Sorondo, Cristian Rodríguez, Fernando Muslera, Edison Cavani, Martín Cáceres, Luis Suárez (Uruguay), René Higuita, Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez, Iván Valenciano, Abel Aguilar, Macnelly Torres, Camilo Zuñiga, Cristian Zapata, Falcao, Hugo Rodallega,  (Colombia), Paulo Da Silva, Roque Santa Cruz, Nelson Cuevas, Salvador Cabañas, Nelson Haedo Váldez (Paraguay), Matías Fernández, Gary Medel, Mauricio Isla, Arturo Vidal, Alexis Sánchez (Chile). Una larga lista de jugadores mundialistas, que pertenecieron o hacen parte de equipos importantes, ganadores de Champions League, Libertadores, Copas del Mundo y, uno que otro Balón de Oro y/o Fifa World Player.

A pesar de tal número de estrellas, han existido casos como el de Neymar, niño maravilla y sensación del presente torneo, en el que marcó cuatro goles en el debut, en el cual el futbolista llega al torneo siendo ya una estrella y muy por encima del nivel de la competición. Con tan sólo 18 años, la joven promesa del Santos ya ha sido pretendido por los mejores equipos del mundo, debutado con Brasil, dueño de un millonario contrato y está próximo a participar de su primera Copa Libertadores, en la que el Santos, su equipo, es amplio favorito. En el próximo verano, mientras los clubes más poderosos del mundo se pelearán por ficharlo, sí es que lo hacen, Neymar seguramente estará jugando su primera Copa América con la selección absoluta de Brasil. 

La insultante superioridad de Neymar en la competición, a sus 18 años de edad no encuentra comparación, en los últimos años, ni siquiera en Lionel Messi, quién al debutar en el torneo era aún un prometedor juvenil, aunque seis meses más tarde hubiese superado ya el nivel de la categoría, tal como demostró en el Mundial de 2005. Personalmente, ni siquiera Carlos Tévez o Javier Saviola, mejores jugadores de las generaciones 2001 y 2003, y que, como Neymar, habían debutado, en especial Saviola, tiempo antes del sudamericano, fueron tan determinantes. La actuación del "Menino da Vila" me llevó a buscar futbolistas que, en su año de sudamericano y mundial sub 20, tuviesen ese nivel tan superior.



Ronaldo de Assis Moreira. En 1999 juega el sudamericano sub 20, el Mundial sub 20 y, el 26 de junio, debuta con la selección mayor. Juega la Copa América de ese año, coronándose campeón, e inmediatamente después se proclama campeón, balón de oro y goleador de la Copa Confederacines. No sólo era superior a la categoría, sino que ya era pieza importante de la selección mayor y marcaba diferencias en el máximo nivel.

¿Es eso el futuro próximo de Neymar?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La apuesta por el talento


Era Domingo. Por la mañana había visto la victoria del Barcelona sin mucho interés. Luego tocó el turno del Madrid de Mourinho. Las expectativas eran altas, pero el partido fue decepcionante, una oda al mal juego (Algo que debí haber presupuestado cuando vi a Lass en el once). Con los ánimos un poco bajos por el mal espectáculo presenciado, me dispuse a ver el Milan - Lecce en diferido, a sabiendas del resultado, y sabiendo que Zlatan todavía no iba a ser parte del equipo. Las expectativas, al contrario que con el partido del Real, eran bajas. La sensación después de terminado el partido era de felicidad.

La primera mitad de Ronaldinho y, sobre todo, Pato es orgásmica. Ronaldinho no tiene ya el físico de hace cinco años que le permitía explotar todo su (Inmenso) fútbol junto a su perfección técnica, pero aún así Ronaldinho sigue encontrando recursos para dotar a su equipo del fútbol que atesora. Arrinconado en la banda izquierda, no regatea nunca en carrera, no lo intenta, aguante el balón, lo pisa, lo mueve, y vienen uno, dos, tres y hasta cuatro jugadores rivales. Y no lo pierde nunca. Se asocia, se mueve, se asocia y, entonces, ya está en zona de aceleración y pone un pase magnífico a Pato. El Milan desborda. Pato se deshace de las ataduras de su posición y rompe en diagonal hacia la izquierda y combina con Ronaldinho. La atracción que ejercen es tan grande que Borriello tiene espacios. La siguiente jugada hace lo contrario y abre el campo por la derecha, recibe, desborda, ve el hueco, se mete al área y remata. Minutos después hace un desmarque de ruptura potentísimo, Pirlo le lanza el balón, la mata en el área, elimina rivales y remata. El Milan gana.

Pato y Ronaldinho, Ronaldinho y Pato. La dupla que le dio vida al Milan la pasada temporada, y lo hizo ser un equipo difícil de derrotar en Champions (O al menos no tan fácil). Se sumaban Seedorf y Pirlo, además de un partido ante un rival fácil, en un contexto poco exigente. El Milan golea. Y divierte. Y juega al fútbol. De vez en cuando aparecía el desespero en mi rostro por culpa de Borriello, pero inmediatamente la cámara enfocaba a Ibrahimovic sonriente en la tribuna. Me imaginaba a Pirlo lanzando el balón a Ibrahimovic, que la aguanta la frontal, detiene el mundo, y pasa a Dinho que la aguanta dos segundos, esperando el desmarque de Pato, y envía un pase interior a la espalda de los centrales para el ex-Internacional que recibe, regatea al portero y marca.  El Milan por fin volvía a pesar, apostaba por el talento y el talento respondía.

Y luego se produjo el fichaje rey del verano. El jugador del mercado que más podía mejorar un colectivo, y al que pocos se atrevían. El Milan apostó y seguramente se regodeé a final de temporada de su acierto. Robinho llegó a Milan a darle una dimensión colosal al proyecto. Hay 15 (jugador arriba, jugador abajo) futbolistas en el mundo capaces de ser un discurso futbolístico que condicione todo un partido elite, y el Milan, que ya tenía uno aún por explotar, ficha dos con ganas de comerse al mundo, y a eso le suma que tiene un jugador con suficiente fútbol para desbordar cualquier equipo del mundo en un momento determinado. Una apuesta flagrante por el talento del más alto nivel. 

Sin embargo, a pesar de que el Milan aunó el talento suficiente para ser ellos mismos quienes se pongan límites, también es evidente que el equipo es imperfecto. La falta de solidez es el mayor peligro para el Milan. Si Allegri es atrevido y le da cabida a todo el talento que tiene en su poder, el Milan jugaría con cuatro delanteros y sólo dos mediocampistas. Los nombres que posee el equipo rossonero para esa parcela del campo, no son sinónimo alguno de seguridad. Andrea Pirlo y Clarence Seedorf, lejos los mejores centrocampistas del equipo, son fuente de duda. Los años no pasan en vano y la pareja de medios hace casi un lustro dejó de dar el nivel elite con regularidad. La pregunta de que si ellos dos podrán sostener al 'fab 4' rondará por la cabeza de Allegri durante el proceso de formación del equipo. Las otras alternativas, Mathieu Flamini, Massimo Ambrosini y Kevin Boateng, tampoco parecen ser opciones fiables. Y si hablamos de la zaga, el panorama es peor. Thiago Silva aparece como único sostén medianamente competitivo. Los laterales rossoneri están lejos de la elite, y Nesta dejó de ser hace años el mejor defensa central del planeta. Panorama preocupante.

Si el Milan logra ser sólido con los mimbres que tiene, Allegri se graduará de entrenador, sino, deberá buscar en el mercado lo que debió haber encontrado ya hace un tiempo. El mercado de invierno, a priori, parece ser imperante para el Milan. Un centrocampista que sostenga todo lo que se genera arriba y que, además, le de carácter competitivo al conjunto, es absolutamente necesario. Pocos nombres concuerdan con el perfil y la mayoría de ellos son inaccesibles hoy día para Galliani. Sólo Mahamadou Diarrá es una alternativa posible, pero la falta de competición del pivote africano también podría generar dudas sobre su fichaje. Escenario difícil.

Aún así, y aunque no ganen nada este año, el Milan ha sido valiente y seguramente nos dará varios de los mejores momentos de la temporada. Es lo que tiene el talento, que los límites son los mismos que los límites de los sueños: Ninguno.