domingo, 15 de agosto de 2010

Sobre el fútbol

Empieza la temporada 10/11, y en Fútbol de Centrojás queremos compartir ciertos lineamientos que, quien escribe, sigue para su disfrute del fútbol, y que, obviamente, serán los lineamientos que seguirán los análisis que aquí se hagan.



Hace unos días tuve la oportunidad de leer el magnífico ensayo de Estanislao Zuleta “Sobre la lectura” en el que el filosofo colombiano hace una crítica fortísima al sistema educativo y a la forma de leer del hombre moderno, además de que invita y enseña a leer bien. En su ensayo, Zuleta dice que la buena lectura es una lectura trabajada y que inicia con una pregunta. Lo que Zuleta dice que debería ser la buena lectura es algo que a mi me gustaría aplicar al fútbol. El espectador común se pierde, como el lector común, el 80% del espectáculo por no hacer una buena lectura de lo que pasa en el terreno de juego.

Dentro de su ensayo, Zuleta escribe que: uno puede leer Crimen y castigo sin darse cuenta de que no ha entendido nada, sino que un señor mató a dos viejas y finalmente lo metieron a la cárcel; y en las páginas rojas de los periódicos aparecen cosas de esas todos los días, eso no quiere decir nada, eso no tiene que ver nada con Crimen y castigo”. Lo mismo pasa con muchísimos partidos de fútbol. Parafraseando a Zuleta, uno puede ver la final de Roma y pensar que el Barcelona ganó 2-0 y que Xavi e Iniesta ganaron el partido, y eso no fue lo que pasó en Roma. La final de Roma es Lionel Messi diciéndole a Cristiano Ronaldo que el no quiere ser el mejor del mundo, que el quiere ser el mejor de la historia. La final de Roma no es Xavi e Iniesta. La final de Roma es Lionel Messi.

Para empezar, hay que entender el fútbol como un deporte de gama alta, de alta complejidad. El fútbol no goza de la fuerza mediática en ese sentido que si tienen otros deportes como el Hockey, el Ajedrez o el Baloncesto, y eso crea la sensación de que el fútbol es sencillo, y no se le da la dimensión que merece un deporte en que participan 22 seres humanos y una pelota, impredecible, en un terreno de 100 x 65, y que, además, se juega con los pies. La cantidad de variantes que resultan de eso es mucho mayor, por ejemplo, que la de llamado “Deporte Ciencia”. Detrás de la simpleza de su concepción (Dos porterías, dos equipos, un balón, gana el que haga más goles), el fútbol esconde su carácter complejo.

Todos los equipos del mundo son formados para ganar, y, para ganar, existen miles de formas. Es tan bueno, y tan difícil, el ganar con el 80% de posesión y fútbol de toque, como el ganar con 30% de posesión, defendiendo en el borde del área y contragolpeando. Los estilos, estilos son, y uno de los prejuicios que entorpecen el disfrute del fútbol en su máximo sentido es, sin duda, el creer que un estilo es mejor, o conlleva mayor dificultad, que otro. Lo importante en el fútbol es el espacio, crearlo y administrarlo, y el balón, el saber a donde llevarlo, como llevarlo y a que velocidad. La relación entre esos dos conceptos, porque eso es lo que son, es estrechísima, y para entender que es lo que pasa en el terreno de juego, es necesario estar atentos al porqué y al para qué de su uso.

La comprensión, y la buena lectura, del fútbol se da cuando uno ve el fútbol "a la luz de un problema", como dice Zuleta de la propia lectura, entendiendo problema como "una esperanza y una sospecha. La sospecha de que existe una unidad, una articulación necesaria allí donde hay algunos elementos dispersos, que creemos entender parcialmente, que se nos escapan, pero insisten como una herida abierta; la esperanza de que si logramos establecer esa articulación necesariamente quedará explicado algo que no lo estaba". Entonces, cuando uno se pregunta porque España 2008 puede defender tan fácil cuando pierde el balón Torres tras centrar al área y para qué Torres, delantero centro, tira un desmarque de adentro hacia afuera tan radical, y une ambas preguntas, es cuando uno empieza a disfrutar del fútbol en su complejidad. Detalles que para el aficionado común, están, pero no interesan, son la esencia de este deporte, y es desde ellos desde donde se puede explicar que Pep Guardiola era buenísimo, o que Brasil 82' es, quizá, el mejor equipo de fútbol que ha existido.

El último paso es el de la interpretación, y anterior a este es el de la pregunta, sin embargo, el primer paso es la sensación. El fútbol es un deporte en que la sensibilidad, en cuanto a estímulos, no sentimientos, es factor primario. Para ver fútbol hay que tener los sentidos despiertos, percibir situaciones, preguntarse e interpretar. Robinho efectua un desmarque semicircular por detrás de Kaká, y Kaká abre el balón para Bastos que aparece solitario en banda. El lector de fútbol debe primero percibir que hay pasó algo especial, luego preguntarse el qué, el porqué y el para qué, y, sólo entonces, interpretar que fue lo que pasó. Y disfrutar. Ese trabajo hermenéutico tiene su premio en la satisfacción que producen esos detalles. Lo especial siempre produce satisfacción, y ese tipo de situaciones son especiales.

Obviamente no digo, ni quiero decir, que leer el fútbol sea la única manera de disfrutar de este excepcional deporte, bello como ninguno, y lleno de pequeñas glorias. No, en lo absoluto. Aquel que disfruta el fútbol desde el amor a unos colores, por encima del amor a la pelota, lo puede llegar a disfrutar más que otros. Así como aquel que se divierte escuchando las, muchas veces totalmente absurdas, discusiones de periodistas, y luego va al bar a ver el partido con los amigos mientras se emborracha. El fútbol es infinito y ofreces infinitas opciones de disfrutarlo. Queda en cada uno la decisión de como desarrolla su pasión por él.

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